En la anterior entrada, redactada en mayo de 2024, eváluabamos la posibilidad del uso de armas nucleares como improbable. Sin embargo, debemos reexaminar la cuestión, partiendo de los siguientes hechos:
- Donald Trump, vencedor de las elecciones presidenciales estadounidenses, ha manifestado su voluntad de terminar rápidamente la guerra en Ucrania. Esto, evidentemente, no va a lograrse con una rendición incondicional de Rusia, sino con un Tratado de Paz. Sin embargo, Donald Trump no será investido Presidente de los EEUU hasta el día 20 de enero de 2025.
- Joe Biden, presidente estadounidense saliente, ha autorizado a mediados de noviembre de 2024 el uso de armas de largo alcance por parte de Ucrania contra territorio ruso, como los misiles ATACMS. Es relevante indicar que la tecnología empleada por tales armas, en particular los sistemas de apuntado y guiado, dependen de los sistemas estadounidenses (desconocemos el funcionamiento exacto de los mismos, pero podemos especular que es fundamental la intervención del sistema de satélites a tal efecto). Más que armas, son sistemas de ataque.
- En septiembre de este mismo año,Vladimir Putin, ha actualizado la doctrina militar acerca del uso de armas nucleares. Permite ahora el uso de este armamento en caso que Rusia vea amenazada "su soberanía, integridad territorial o existencia como Estado". Como ya anticipamos, esta es la razón de ser de las armas nucleares, así que no debería sorprender a un observador atento esta aparente innovación. La ratificación de esta medida, sin embargo, se ha producido con posterioridad a la autorización de uso de los sistemas de misiles estadounidenses, de modo que parece ser una respuesta.
- Los ucranianos, tras haber lanzado los misiles ATACMS el 19 de noviembre, advierten que Rusia puede haber empleado un mísil intercontinental por primera vez en un ataque el día 20 de noviembre. Esta parece ser la respuesta de Rusia, si bien ni ésta ni la OTAN han confirmado el uso de este arma.
En consecuencia, la guerra en Ucrania ha experimentado un paso más hacia la guerra nuclear, aunque esta es una posibilidad que juzgamos todavía remota. El hecho que el futuro presidente de los Estados Unidos haya expresado su idea de acabar con la guerra en Ucrania permite, por un lado, que Rusia no se vea forzada al uso de armas nucleares ante la proximidad del fin del conflicto, pero por el otro, que la administración de Biden pueda ser más agresiva con este conocimiento.
A la luz de lo anterior, cada día que se prolonga el conflicto, es un día más que existe un riesgo (que dada la magnitud de las consecuencias no es trivial) de que se produzca un accidente, esto es, que se produzca un conflicto nuclear global como consecuencia de errores de cálculo en las estrategias de disuasión nuclear. Al fin y al cabo, algunos analistas, especialmente en Rusia, emplean la peligrosa dictomía arma nuclear táctica / estratégica, que sólo contribuye a aumentar la posibilidad de un conflicto nuclear total.
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